Cuando el general salió de la tienda a través del camino helado de tierra que se había formado hacía demasiado tiempo por el paso de los animales al abrevadero del río supo de la necesidad de una palabra definitiva tifón bruma silencio sólo con la observación de la pradera plena, húmeda hasta las raíces de las rocas, con la estribación de colinas al fondo donde se encontraba el ejercito enemigo amatista avalancha bruma pensó, cuenta la historia, en que debía ser lo suficientemente sonora y bella pero a la vez definitiva para que acabase con el enemigo de un sólo plumazo galápago vorágine brocal una palabra como el restalle de un látigo de sexo o de fuego vísceras bravatas beldades indudablemente poderosa para que sus huestes se forjaran al hierro en su cuerpo una espada más allá de la mano, una carabina más allá de la mira o del hombro, y una boca para algo más que para los gritos y las discusiones sonajero abrasado estancia. Así el general pasó los primeros minutos del alba, buscando una palabra entre todas las palabras que conocía mientras sus hombres preparaban sus cuerpos y las pequeñas fogatas de campaña hervían lo poco que desayunarían antes de irse al infierno vendaval limonita acanto Cuando el sol despuntó a lo lejos, entre dos picos bajos y rasos de vegetación y la sombra se retiraba de la luz en toda la planicie como un enemigo derrotado, el general se dio cuenta de que necesitaba un nombre de mujer y, que por desgracia, en aquel momento no se le ocurría ninguno. Nunca, durante los años que pensó en aquella derrota antes de su muerte, se le ocurrió el por qué de aquel olvido tan estúpido...en hora más dramática.
jueves, 31 de mayo de 2007
martes, 29 de mayo de 2007
Atestado 1
Al atravesar, torpe con la rueda trasera, la confluencia de las calles Conde de Peñalver y Juan Bravo el tipo – apenas rubio, desteñido incluso y con poca o casi ninguna barba apreciable – descubrió que su moto salía ardiendo desde la base de las llantas, la junta de la cadena y el tubo de escape hasta más allá de donde le permitía su limitada vista al tener que mirar hacia delante mientras conducía. Si bien su sensación general – en aquel momento – fue la de seguir lo más rápido calle a través para intentar apagar el fuego desconocido y acuciante, que estaba ya propagándose prontamente por la pernera de pana del pantalón, de esta forma el tipo sólo conseguía arder cada vez más; produciendo el calor de una mísera llama de mechero para los inconscientes viandantes desde allí hasta la lejana plaza de Felipe II, donde no tuvo más remedio que detener la moto frente a un tremendo monolito ornamental, para alejarse en la practica totalidad, pequeña y escueta totalidad de magro y reseco cuerpo, de la moto que ardía en una enorme variedad de colores: blanco y azul en las alturas, rojo y anaranjado y oscurecido por un humo químico – fragantemente artificial – cerca de las ruedas y allí donde la pintura blanca empezaba a desconchar. De esta forma el tipo, chamuscado y despeluchado por el arte de las llamas, compró en pleno diciembre unas castañas asadas y junto al tenderete de rojo acrílico donde se apiñaban los niños y los reyes magos y sus malditos pajes se sentó para ver arder su moto y, como es lógico, preguntarse por qué las cosas se queman más rápido cuanto más intentas alejarte de ellas. Lo único que le reconfortó es que las castañas se percibían todavía calientes apretadas entre las yemas de sus dedos. Hacía frío y la moto ardió toda la noche...una y otra vez.
Trompi
Day after day,
Our love turns gray,
Like the skin on a dying man.
And night after night,
We pretend it's all right,
But I have grown older,
And you have grown colder,
And nothing is very much fun, anymore.
And I can feel,
One of all my turns coming on.
I feel,
Cold as a razor blade,
Tight as a tourniquet,
Dry as a funeral drum.
(Pink Floyd)
Y definitivamente sentirse, más allá del espacio y del tiempo, dos. Eso, eternamente; eternamente soluble y divisible. Vacuo en las intoxicaciones. Eso es lo peor de esta vida para mí. Despertar sin previo aviso de un sueño de gasa con una estrella de sangre en el mentón, quizás con una quemadura lacerada en la pierna, con un morado en el ojo. Las caras de la gente te miran desde una realidad que no entiendes ya que resulta demasiado lejana, no se acopla con tus sudores alcohólicos o tus delirios de niño pequeño. Si no dijese que lo hago a propósito sería estúpido así que debe ser el propósito de alguien que llevo dentro y que no entiendo. Una entidad asesina y agresiva que me mira con los ojos ásperos, la boca torcida; no sé como tendrá el alma. Luego uno se recupera y lleva un estigma clavado en algún punto del cuerpo, intento acercarme a ti, que tienes los hombros grandes de hombre y un precioso pelo rizado con la mirada algo extrañada, pero ya es demasiado tarde porque la marca se te ha quedado demasiado grabada. Tú te vas a una tumbona y yo me quedo con la tirita colgando de cualquier hilo de piel. Tampoco es tan grave...tan grave...tan grave...sólo el mentón, el ojo o la pierna. Una vez fue todo el puño y puede que algún día sea algo más peligroso, como una hoja de afeitar ¿Qué buscará eso que llevo dentro? ¿Qué futuro tiene para mí? Pero en definitiva me quedo con tus bellos hombros de hombre o de nadadora, con tu pelo rizado bañando una tumbona entre dos arboles retorcidos bajo un magnífico cielo gris y la sangre dejando de manar, resecando el mentón y el emplaste....hasta la próxima vez que note, frío como el acero, prieto como un torniquete, seco como un tambor funerario el giro que me devuelva al suelo y después del suelo...vuestras caras con forma de búho, el miedo reflejado como en un espejo refractario directamente enfocado a un gran sol, mayor que el nuestro, infinitamente más grande. El pavor causado por un hombre y su suelo.
viernes, 25 de mayo de 2007
Invasión (4 movimiento - Nahui Ollín)
And I ain't got nothing to say
I come home in the morning
I go to bed feeling the same way
I ain't nothing but tired
Man, I'm just tired and bored with myself
Hey there baby I could use just a little help
You can't start a fire
You can't start a fire without a spark
This gun's for hire
Even if we're just dancing in the dark
Radio's on and I'm moving 'round the place
I check my look in the mirror
I wanna change my clothes, my hair, my face
Man, I ain't getting nowhere just living in a dump like this
There's something happening somewhere
Baby I just know that there is
You can't start a fire
You can't start a fire without a spark
This gun's for hire
Even if we're just dancing in the dark
You just sit around getting older
There's a joke here somewhere ant it's on me
I'll shake this world off my shoulders
Come on baby the laugh's on me
Stay on the streets of this town
And they'll be carving you up all right
They say you gotta stay hungry
Hey baby I'm just about starving tonight
I'm dying for some action
I'm sick of sittin' round here trying to write this book
I need a love reaction
Come on now baby gimmie just one look
You can't start a fire sittin' round crying over a broken heart
This gun's for hire
Even if we're just dancing in the dark
You can't start a fire worrying about your little world falling apart
This gun's for hire
(Bruce Sprinsteen)
jueves, 24 de mayo de 2007
Sin pc (Mandriva kills Ubuntu) y con poca inspiración
Hubo un tiempo en el que en cada extremo se hallaban los cuatro tezcatlipocas. Poco más podían tener los hombres que algo en cada extremo, cada uno en una dirección cardinal. Uno para el norte, el sur, el este y el oeste. Uno de cada especie igual que en el arca de Noe.
Al este se encontraba Xipe-Totec el tezcatlipoca rojo, también conocido como el dios desollado, que era patrón del prepucio, dios masculino por excelencia y el prevaleciente en los cambios estacionales y en todo lo mutable. Cuando los humanos, tímidamente, sacrificaban un hombre en su nombre a este lo desollaban y la piel le era cosida a un sacerdote encima de su propia cuerpo. Allí quedaba prendida durante un mes, cuarteándose el cuero, apestando con cada paso y apretando tanto el cuerpo del sacerdote que llegaba a sufrir dolores tremendos por portar la carga de este dios que, como todo lo que ocurre en la vida, no representaba ni lo bueno ni lo malo.
En el sur se podía encontrar a Huitzilopochtli, el representante del color azul, el dios de la guerra y del sol, protector de los Mexicas y destructor de todo lo demás, el del cuerpo pintado y las armas bien prendidas, animador de batallas y de sacrificios sin fin que agarrotaban la mirada de todos los enemigos que osaban enfrentarse a sus hijos. Cuenta la posible realidad arqueológica que pudo ser obra, en concepto, de un sacerdote emborrachado de grandeza que profetizó al pueblo errante su resurrección cinco días tras su muerte y que una vez acontecida aquel pueblo elegido le llevó – en forma de cadáver - a ver mundo como representación divina en una urna por el desierto ¿A qué nos sonará eso? hasta que fue convertido en divinidad principal el mismísimo polvo pestilente que degradaron sus huesos.
Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, fue el creador de los humanos y morador blanco del oeste, el de las barbas y la destrucción. Otro elemento dual. Creo a la humanidad robando los huesos de los hombres que habían habitado en los antiguos mundos destruidos con su colaboración. Hubo nueve infiernos y el nos recogió del último, espero que culpable, para regarnos con su sangre y hacernos vivir de nuevo. Dios de la era del jaguar, Nahuiehocatl, se fugó de nuestro lado tras ser engañado por el último de sus hermanos. Con él, según las leyendas, se llevó la idea de la paz y la armonía, de la no necesidad de matar. La paz se rindió y nos dejó con el corazón ensangrentado en la mano, todavía bombeando.
El último tezcatlipoca, cuyo nombre es simplemente Tezcatlipoca, conocido también como el negro o el señor del norte. El que no es tangible. El que humea y brilla a la vez. El espejo humeante de nuestros cielos que nos da la brea y el fuego, que mata y construye y sigue adelante cada una de sus adivinaciones. El señor de la noche eterna y elemento tan dual como el propio ser humano es el creador del orden y mantenedor de la sangre que fluye pues sólo a través de la sangre se puede mantener el orden. Los ciclos de cincuenta y dos años, los de venus y los dioses decorados de carmines de todos los tonos resuenan en la caverna en un eco del polvo y la savia que se quedara clavada en el camino formando los grumos que nadie más volverá a visitar.
Al final de todo lo que nadie puede olvidar; una última dirección, hacia dentro y en caída, el monstruo de la tierra – Tlatecuhtli – que abrasará y ahogará nuestras pobres ilusiones en una caída sin fin. El vórtice del que nadie saldrá.
Y después estáis todos vosotros con vuestras armas y los lazos y, por supuesto, con el mismo agujero justo debajo de las piernas. No lo queréis reconocer, igual ahora que antes, con las direcciones clavándose en nosotros y los tezcatlipoca sobre la tierra en forma de Harriers y Tomahawks en vuelo de libélula. Harto de vuestros Levi's y de los Diesel darme, simplemente, un peinado menos, un bono de cinco años menos de vida para que pueda encender mi corazón extraído del pecho y encender un nuevo fuego que ilumine todos los fuegos del planeta...que haga crecer las bombillas y las estaciones radio-eléctricas a la altura de los mecheros en la noche de camas humedecidas y deshechas. Darme un arma que me valga para algo y que no se apague cuando tengas miedo, el arma definitiva, iros de aquí y tendré la fuerza necesaria. Hoy voy a atar los años y celebraré el rito del fuego nuevo para que nos demos cuenta de que nada cambia tanto y de que tras la barra hay un par de tipos con cuchillos de piedra que están locos por clavar, rasgar y tragar.
jueves, 17 de mayo de 2007
Miembros
Si se pudo decir algo malo de él es que su manos tenían sueño y se acostaron capturando aquel cuello. Porque las manos también quieren soñar y dormir entre las sábanas de los cuerpos y por alguna casualidad tus manos pueden querer dormir en ese cuello concreto o abstracto que se te presenta. Luego ese cuello se asfixia entre la respiración tranquila de una mano tranquila que quiere dormir como cuando eras niño - y no dormía sólo la mano sola sino que dormía entero el cuerpo entero -. En aquel entonces no se te podía culpar de nada. Así que lo único de lo que se le podía acusar era de que sus manos tuvieran sueño. Más tarde, una vez ya sus manos dormían bajo tierra, si se le pudo acusar de más cosas; se dijo que las manos araban la tierra entumecida intentando escapar del castigo o que la boca, casi cubierta de tierra pero no completamente obturada, escupiese aquello de “En esta ciudad se forman barricadas de silencios y los desagües no pueden aliviar el peso de tanta carne putrefacta, de tantas palabras muertas. En esta ciudad las personas nos miramos desde trincheras de anormal incomprensión que se elevan igual que el humo se levanta en una hoguera recién humedecida. Ya no quiero más esta ciudad que está llena de tanto barro y lodo e inmundicias de todo tipo”. De eso sí se le pudo acusar.
De todo esto sacamos que hay moral y conciencia para nuestras manos; hay manos que se aposentan en los cabellos y otras que raspan la piel mientras que las hay que duermen ablandando los cuellos. Podemos obtener por último que hay algo de nacionalismo en nuestros cuerpos y que por lo tanto hay una independencia tributaria y moral para cada parte de ellos; por lo que si tu mano te ofende vas y te la arrancas, que ya es bastante. Tenemos manos y piernas e ingles que intentan actuar por su cuenta y desde que eso ocurre nada vuelve a ser como cuando, antes y mucho antes, esto no te importaba. Y dormías con la conciencia – y tus miembros con sus entrañas – muy tranquilos.
P.d: Y todo esto que debe ser un acto de enajenación de mi cabeza con respecto al resto sin que yo me dé entera cuenta...
martes, 15 de mayo de 2007
A sotavento
p.d Ni una sola gota de agua en Arrakis, planeta desierto. Exactamente lo mismo que en mi sangre y mi semen.