El 17 de mayo, poco antes de que el descanso veraniego se contagiase en el cuerpecillo de todos los hombres y mujeres del país, empezaron los terribles ataques de picor que asolaron la vida de M. Si en un principio se pudo decir que era un problema menor, una incomodidad, en pocos días la cosa se convirtió en un asunto de importancia capital para el bueno de M. No sólo era un picor continuo y abrasador que se desplazaba por toda la anatomía, gris y hasta ese momento totalmente típica del tipo del que hablamos con esta tipografía, ya saben M., sino que tenía el magnifico don de enfurecer de sobremanera a este señor que hasta el día 17 de mayo no había levantado su voz a nadie. Cuando digo nadie quiero decir a nadie de verdad, ni a su padre ni menos a su madre, su jefe, que era un negrero y había sido golpeado con elementos contundentes por obreros descontentos en varias ocasiones, en el caso de M. lo único que había recibido eran saludos de los que hacen eco – ya se sabe que es necesaria la distancia para que el eco pueda existir, lo cual indica muy señores míos algo, sino todo, lo que necesitan saber sobre el estúpido tema de los saludos de M. a su jefe -. M. estaba enfadado y para intentar remediarlo no se le ocurrió otra cosa, el día 22 de mayo, que golpear su cuerpo contra las cosas – aunque pueda parecer una salvajada o como mínimo una estupidez – para intentar aplacar ese picor continuo, culebreante, que tanto podía anochecer en el brazo como se podía despertar en plenos genitales. M. se golpeó, por este orden, la cabeza, los riñones, la cabeza de nuevo pero esta vez con insistencia genial en las sienes, las axilas, la planta de los pies contra la esquina ardiente de la puerta del horno de su casa – marca Fagor -. Gran descubrimiento fue este último asunto, el de la puerta caliente, pues en ese momento se dio cuenta de que las quemaduras eran mucho más efectivas que las simples contusiones – los moraos de toda la vida -. Para seguir relatando habría que describir el gran avance en materia de auto mutilación y destrucción de la propia integridad como individuo que obtuvo el tipo-tan-majo-este. Del alcohol se paso a la gasolina, de ahí a las camas de clavos y a las cajas con serpientes venenosas. También probó con el daño físico a terceros, violaciones, hurtos con violencia o el simple cachiporrazo por la espalda y miro para atrás, tiro la barra de acero ovetense, y si te he visto no me acuerdo. El picor ni subía ni bajaba ya en intensidad porque realmente cualquiera se hubiera percatado de que aquello no podía ir a más. En la cama todo se hacía insoportable y el sexo estaba vetado porque en medio del acto siempre se le iba el picor con el flujo sanguíneo – que en este caso ya saben exactamente a donde se larga – y la cosa se volvía impracticable. Que si me pica pues me rasco y luego no vean ustedes que cuanto más me rasco más me pica lo que nos deja con un problema de, porque no decirlo, cojones. Se pueden imaginar que M. estaba empezando a sentir una leve incomodidad en su vida.
El día 29 de agosto nuestro protagonista contrajo matrimonio con una chica estupenda, prostituta de profesión, y pasaron la luna de miel en la Canarias por aquello de que el negocio no andaba muy bien, tampoco marchaba lo del picor de M., que ya no sólo se le movía por el cuerpo sino que parecía que lo hacía con inteligencia y sarna; si tenía que usar la cabeza pues allá que iba, daba por el culo, y migraña al canto que se provocaba el tipejo de tanto rascarse la cabeza. Lo único bueno de todo aquello eran los masajes tailandeses que le daba su actual mujer, un dechado de delgadez y pómulos rellenos de botox, para intentar aliviar a su flamante maridito de estar forzado a andar rascándose la espalada con el gotelet de las paredes.
El día 31 de agosto nada más lanzar a su ya no tan flamante - y si puede ser incluso un poco más puta – mujer por la balconada de la habitación del hotel (cortinas blancas y fuerte iluminación solar desde arriba aunque con un poco de inclinación por ser la última hora del día). Este movimiento no le salió tan bien como el esperaba porque, primero la muy pícara se agarró a la barandilla de la balconada para luego ir a caer a la piscina desde la despreciable altura que puede alcanzar el primer piso de un hotel de cuatro estrellas en primera linea de playa. Una vez comprobado desde la habitación que su mujer se encontraba – encantada – siendo rescatada por un fulano con los ojos cubiertos por las gafas de sol y el miembro oculto tras un bañador rojo, el odioso picor se dividió en tres, uno para cada lado de la frente y el otro para el propio esfínter del ano. Esto fue ya demasiado para el bueno de M. que en un arranque de furia se golpeo su mano hasta que la vio bien muerta, no sólo rota sino totalmente enajenada con respecto a la vida, con la diminuta puerta del mueble bar del apartamento. El sol caía ya casi del todo de la esfera terrestre y M., con la mano muerta, y un fuerte picor generalizado se golpeó el cuerpo hasta que obligó al picor a concentrarse en la mano y cuando lo tuvo bien retenido, como si de una res se tratase, se seccionó la mano sin pensarlo. Allí se quedo M., la sangre revolviéndose por todo el cuarto como un surtidor de gasolina suelto en el asfalto, con una sonrisa de estúpido iluminándole la cara. Poco después, justo antes de que llegase la ambulancia, se dio cuenta de que algo iba mal - ¡Qué infortunio el de este hombre! - pues empezó a detectar una sensación extraña que volvía a apoderarse de su cuerpo como de otro invitado no deseado se tratase. Un dolor muy fastidioso se aposentó en casi todos sus miembros - con insidiosa insistencia en la mano que ya no estaba - mientras le intentaba explicar al A.T.S de la U.V.I móvil que si era posible que le dejasen que se terminase de matar antes de que le trataran lo del corte. Dijo: “Por aquello de que todo esto es una mierda, me refiero a la vida, que si no pica, duele, no se crea usted que es por otra cosa”.
3 comentarios:
Tu también viste el club de la lucha??
BESO(S)ALADOS
gran película, y los picores son unos hijos de puta
saludos tio
joé ¿el que se pica se automutila?
pensando en rascarme estoy...
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